Regresar a Manises fue mucho más divertido de lo que la secuestradora pudo pensar. Como se llevaron el autobús por dejarlo mal estacionado, tuvo que robarse una camioneta de un ascilo de ancianos.Yuki fue custodiado por un algodón de azúcar gigante hasta la sala de abordaje; al momento del despegue del avión, una sobrecargo le entregó un panqué de zanahoria junto con un nota: “Felicidades, ya estás con rumbo a El Cairo, vas a registrarte en el Hotel Shepard, puedes hacer lo que quieras ahí, pero exactamente a las 11 de la mañana tienes que ir al Museo de El Cairo. Ahí sólo darás un pequeño recorrido como todo turista y claro, comprar algún recuerdito... Disfruta tu estancia en las arenas del desierto”.
Cuando Eiri salió del aeropuerto notó inmediatamente que había un pequeño taxi color blanco y negro con un letro que decía: “súbete,Yuki”. El taxista era un egipcio como cualquiera, pero como había recibido instrucciones de la secuestradora llevaba puesto un gorro que tenía forma de conejo y le entregó un paquete pequeño.
Al llegar al Hotel Shepherd y trás instalarse en su habitación, abrió el paquete que había recibido y contenía un dvd que después lo puso en el reproductor, por supuesto tenía un mensaje de la secuestradora que tenía capturado a Shuichi. El video contenía lo siguiente: “hola Yuki, como sé que extrañas a tu esposa te diré lo que está haciendo. Como él también te extraña, le puse unos videos tuyos y así es como lo he entretenido, me chocó mi camioneta cuando quiso huir. Le tuve que comprar un conejo rosa y unas paletas para que se durmiera, es muy molesto. Lo verás en cuanto termines de viajar por todo el mundo... suerte, Yuki”.
No se dio cuenta de que también venía en el paquete una foto de él y Shuichi. Yuki se puso como loco y cayó de espaldas en la cama. Demasiado tiempo de no ver a su esposa hizo que se desmayara.
Al darse las once de la mañana, Yuki tuvo que salir con rumbo al Museo de El Cairo. No era de sorprenderse que en recepción le entregaran la siguiente nota: “buenos días, joven Eiri, hoy no habrá vehículo que lo transporte hacia el museo, tendrá que ir caminando, en recepción le darán un mapa sobre como llegar en cuanto usted devuelta esta nota. De regreso ya tendrá como regresar ... con mucho amor de Shuichi para ti”.
Nuestro novelista preferido es un gran explorador, a no ser porque había muchos letreros pegados que lo guiaban hasta el museo ... jajaja ... la secuestradora no podía dejar que se perdiera.
El recorrido por el museo fue normal, no se podían cometer travesuras dentro del lugar. Esto hizo que la secuestradora se pusiera ansiosa por seguir molestando a Yuki.
Al salir del Museo de El Cairo, a Eiri se le acercó una extraña vendedora. Digo extraña porque no era como los típicos mercaderes de Egipto. Esta extraña mujer venía vestida de Cleopatra y sostenía un conejito rosa vestido de momia y le dijo lo siguiente: “no gusta comprar un Kumagoros, Señor”. Yuki tuvo que comprarlo, ya que era un requisito indispensable y porque la vendedora no dejaba de acosarlo.
Cuando Eiri observó detenidamente el conejito que acaba de comprar se dio cuenta de que las vendas tenían escrito algo: “vamos, se hace tarde, en la esquina te está esperando un coche para llevarte al aeropuerto, te sorprenderás al lugar al que te llevaré ... muchos besos de tu Shuichi”.
La nueva entrega se realizará dentro de poco, es que controlar a la esposa de Yuki es muy difícil, ya nos derrumbó una pared ... Hasta la próxima aventura ... Matsumoto, La Secuestradora De Yuki =)
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